El problema
Servicios de distinta criticidad compartían una misma capa de ejecución. Una actualización o una falla podía impactar más de lo necesario.
La decisión
Distribuir las cargas entre dos nodos Proxmox, usando VMs cuando requieren aislamiento completo y LXC para servicios livianos. Los backups salen a Proxmox Backup Server y los servicios quedan separados por función.
El resultado
Cada servicio tiene una unidad de ejecución definida, menor superficie de impacto y una ruta de recuperación separada del host que lo ejecuta.
La iniciativa cubre la capa que ejecuta los servicios, no sólo el hipervisor. La decisión principal fue definir límites: qué carga necesita una VM, cuál puede usar un contenedor y qué dependencia no debe compartir con otra.
El punto de control es Proxmox: ahí se definen recursos, snapshots y el ciclo de vida de las cargas. PBS agrega una copia pensada para restaurar, no sólo para conservar archivos. El resultado es una plataforma sobre la que se pueden sumar servicios sin convertir cada cambio en una intervención global.